martes, 13 de diciembre de 2016

25. Gracias

Quiero agradecerles a las personas que han adquirido mi libro por Amazon, me siento bendecida y agradecida con Dios y la vida. 

Incluso me han hecho comentarios y me da mucho gusto leer y escuchar lo mucho que les ha gustado.

Es un libro sencillo donde a través de mis experiencias comparto con ustedes las herramientas que me ayudaron y que estoy segura pueden ayudarte a ti también.

Y en mi deseo de trascender y ayudar, con las personas que compren mi libro, formaré un grupo para explicarles y aplicar juntos las herramientas.


Solo tienes que comprarlo, hacerme un comentario en Amazon y enviarme un email al correo que se indica en una de las páginas del libro. 


En este link lo puedes adquirir.
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lunes, 12 de diciembre de 2016

24. Las palabras que se impregnan en nuestros hijos

Un día mi Gabriel estaba en sus clases de fútbol, y mientras jugaba por un momento lo vi molesto hasta que metió tres goles Cuando terminó, le pregunté cómo se había sentido, y me dijo: “Mamá estaba molesto porque había un niño que me decía gallina y no podía meter gol, pero comencé a decirme: sí puedo, sí puedo y metí tres goles mamá!!”. Yo solo lo abracé y le dije que estaba orgullosa de él y que sin importar lo que pasara él podía conseguir lo quería.

Es tan importante lo que les decimos en todo momento a nuestros hijos. Yo busco todo el tiempo decirle que él es un campeón y que él siempre puede. No siempre reacciona adecuadamente en su momento pero esta experiencia me enseñó una vez más que nuestros hijos nos escuchan más de lo que nosotros creemos.


Por otro lado, cuantas veces nosotros, tenemos deseos de hacer algo, pero las personas nos desaniman con sus temores y lo peor aún, nosotros mismos nos desanimamos con nuestros propios pensamientos. Si realmente quieres algo, céntrate solo en eso y confía, porque sí puedes lograr lo que quieres, solo tienes que tomar la decisión y actuar sin darle cabida a la razón llena de miedos. Confía, confía, confía en ti!!
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sábado, 26 de noviembre de 2016

23. Más Allá De Tus Pensamientos

Un día me desperté con la idea que quería escribir un libro, quería plasmar lo que había vivido y cómo es que con voluntad, dedicación y convicción pude salir de aquel laberinto que sin querer yo misma me había metido.

Me preguntaba cada día que escribiría y no encontraba respuesta hasta que me di cuenta que solo que tenía que dejarme llevar por mi corazón.

Y así fue, cada día me despertaba y simplemente mis dedos cobraban vida y comenzaba a escribir sin pensar hasta que lo terminé hace más de un año. Por alguna razón lo tuve guardado (aprendizaje e información para mí) hasta que también sin pensar y dejándome llevar por mí corazón decidí publicarlo.

Y aquí estoy, cumpliendo una meta. Tengo mi primer libro digital revisado y aprobado por Amazon, lo cual me permitirá traspasar fronteras peruanas.

Es mi deseo que puedas disfrutarlo. Aquí comparto mi experiencia y comparto paso a paso las herramientas que me ayudaron a salir adelante en el peor momento de mi vida.


Ayúdame a seguir creciendo! Sin importar donde te encuentres, puedes adquirirlo a través de este link a precio de introducción:


Me encantaría que me comentes. Un abrazo
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sábado, 19 de noviembre de 2016

22. El sentimiento de lo nuevo

Hoy revisando unos documentos de “casualidad” vi una foto cuando nació mi Gabrielito (mi segundo hijo), y pensaba en mi Luis Alonso, mi hijo mayor, que en ese entonces tenía 7 años, es una foto hermosa, no lo creen?

Pensaba en Luis Alonso, si bien, estaba muy feliz y hasta lloró de emoción cuando por primera vez vio a su hermanito, él de alguna manera sentía que ahora tenía que compartirme, y sintió temor a lo que venía, y eso hizo que las primeras semanas llamara la atención de manera sorprendente, yo como mamá quería partirme en dos, pues no quería que ninguno de mis hijos se sientan rechazados, me llené de angustia, pensaba en mi hijito el mayor y en mi pequeñito indefenso que solo quería lactar.

De pronto alguien me dijo: cuando uno tiene más de un hijo, el amor no se divide, se multiplica, ahí entendí que debía suplir esos momento de “angustia” por tan solo apapachos, cariño y amor y si había que llamar la atención, lo hacía con amor, para que sintiese que mamá siempre está ahí amándolo.
En el tiempo entendió y sintió (con mi ayuda por supuesto pues es un niño) que el amor de mamá es único para cada hijo.

Y eso nos pasa también a nosotros, cuando se “viene algo nuevo” tenemos miedo y reaccionamos sin “un norte” y nos dejamos llevar a veces por la corriente. Solo los que entienden que todo lo nuevo tiene un proceso y solo aquellos que se atreven a imaginar y sentir cual es su verdadero norte, el camino hacia él se vuelve más despejado y todo comienza a fluir.


No se trata de no tener miedo, sino de enfrentarlo, asumirlo y superarlo!
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lunes, 14 de noviembre de 2016

21. Imitemos a los niños zombies

Deberíamos ser como los niños, solo se enfocan en lo que quieren, sin prejuicios y lo más importante, disfrutan el proceso. Esto me hace recordar a mi Gabriel, quería disfrazarse de zombi y mientras lo pintaban él estaba feliz, sin pensar en que dirá el resto, en que si le quedará bien o mal, simplemente eso era lo que él quería y lo que lo hacía feliz!

Cuantas veces tenemos sueños, y lo primero que pensamos es en que si fracasaremos, sin darnos cuenta que esos pensamientos, nuestros propios pensamientos son los que nos alejan de lo que realmente queremos vivir.

Por eso, aprendamos a observar cada día nuestros pensamientos, eso que callamos pero que la mente y el corazón escucha. Es el primer paso para comenzar a generar un cambio más positivo.

Recuerda que el vivir en excelencia, es un modo de vida, una práctica constante desde tu mente y solo depende de ti.

¿Qué harás?



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martes, 8 de noviembre de 2016

20. Una Alternativa Diferente

Amigos, este sábado 03 de diciembre será nuestro Seminario ilimitadaMente, déjanos mostrarte una alternativa diferente de cómo estar mejor contigo, con tu familia, con tu trabajo!.
Y si conoces a alguien por favor transmíteselo.

Piensa un minuto en tu vida, ¿Quieres estar mejor contigo? ¿Quieres estar mejor con tu familia? ¿Quieres surgir más como profesional? Entonces date el permiso y date un espacio este sábado 03 de diciembre, te mostraremos una alternativa diferente! 
Haz click aquí 


Recuerda que solo tú eres el responsable de tu destino!

Gracias por compartirlo J

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domingo, 30 de octubre de 2016

19. ¿Cómo le hablamos a nuestros hijos?

No te ha pasado que tu hij@ hace algo de la manera “incorrecta” y nosotros con el ánimo de corregirlo y ayudarlo le decimos: así no se hace, no seas renegón, no seas malcriado, pórtate bien, no seas mentiroso, no seas desordenado.. y una serie de expresiones similares.

Sin querer de esa manera, les estamos diciendo que son renegones, que son malcriados… pues ese es el mensaje “subliminal” y además nos enfocamos en lo negativo y no en lo positivo que pueden aflorar.

¿Quieres ayudar a tu hij@ a ser mejor?, ¿Quieres que se sienta capaz de todo lo que se proponga? ¿Quieres que vea en ti un apoyo?. Entonces solo cambia el enfoque.

Mi hijo Gabriel quería jugar “tenis” y de hecho con sus 4 años se le hacía complicado. Me puse a jugar con él y como no le salía como quería renegaba y se molestaba y decía no puedo no puedo… y vaya que se enoja! Entonces me acerque a él, me puse a su nivel de tamaño, y le dije: Hijo, yo sé que tú puedes, estás aprendiendo, ten paciencia, eres muy inteligente y sé que lo vas a lograr. El renegar no es parte de ti, tú eres un niño muy hábil y todas las cualidades que pude decirle más.

¿En que me enfoqué? En lo positivo!. Cuando remarcamos lo no positivo, sin querer fijamos más de esa conducta. De repente en ese momento no le sale el juego, pero ayudamos a que se divierta y lo más importante comenzamos a fijar un sentido de optimismo en su vida.

Hazlo y cuéntame tu experiencia, te garantizo que los resultados son sorprendentes.

Que tengas una linda semana. Bendiciones



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miércoles, 26 de octubre de 2016

18. Un día diferente

Pensando en brindarles un mensaje vivo a mis hijos, se me ocurrió el fin de semana hacer algo diferente.

No solo fue pasear, sino de valorar y disfrutar lo realmente importante.

Este domingo haré lo mismo, fue muy lindo y por eso te invito a que tú también disfrutes algo distinto..




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jueves, 20 de octubre de 2016

17. Buenos días a mí

Hace algún tiempo aprendí que uno de las mejores cosas que puedes hacer por ti, es darte un espacio para ti, por eso te invito a que cada día al despertar te tomes unos segundos y puedas comunicarte contigo mismo, es la primera conexión que debe haber contigo… créeme esta “simpleza” es muy poderosa, inténtalo por unos días, hazlo, y te aseguro que dentro de ti comenzarás a sentir, a pensar o imaginar cosas “diferentes”, no hay magia, solo es el poder de tu interior.
Al principio puede parecerte raro y hasta puedes pensar que es algo tonto, por eso te pido que no me creas, experiméntalo por ti mism@. Tan simple como: Buenos días “Claudia”, hoy es un gran día para ti, pues todo sucede para mi bien” o lo que tú quieras decirte, pero ten un contacto contigo.

¿Quieres estar mejor? ¿Quieres que algo cambie en tu vida? Entonces haz algo, pues la única persona que puede hacer algo por ti, eres tú mism@, ¿qué estás esperando?  Recuerda que si siempre haces lo mismo, siempre tendrás los mismos resultados. Depende de ti.
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lunes, 17 de octubre de 2016

16. Cuando juegas fútbol

Un día estaba con mis hijos en sus clases de fútbol. A Luis Alonso lo pusieron un momento en el arco para que tapara y cuando terminó me dice: mamá cuando yo estaba en el arco tenía miedo porque sentía que no soy buen arquero,  y comencé a pedirle a Dios y al universo que por favor nadie venga para así no tener  que enfrentarme pero luego me dije con esto no aprendo y comencé a pedir de nuevo pero pedí que me dé la capacidad de tapar mejor los goles que me quieran meter y comencé a sentirme más tranquilo y me decía a mí mismo que sí podía y poco a poco me calmé y tape varios goles y emocionado me dijo, ¿me viste mamá?
Yo le dije, claro que sí hijo y estoy muy orgullosa de ti pues venciste “eso” que sentías y que solo dejaras de decir que no es un buen arquero sino que más bien está aprendiendo.

Con pequeños detalles podemos conseguir que nuestros hijos a pesar de los temores, que muchas veces nosotros sin querer le hemos inculcado, puedan vencerlos y cuando lo hagan eso los hará cada vez más seguros.


En la  vida a veces nos pasa así no queremos enfrentar lo que nos da miedo. Y una vez más con la experiencia de mi hijo confirmo que todo lo que quieras a pesar del miedo puedes lograr siempre y cuando tengas la convicción que tu palabra y pensamiento tienen poder.
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viernes, 14 de octubre de 2016

15. La cama saltarina

Mi Gabriel de 4 años, tenía miedo de saltar en la cama saltarina y se perdía de disfrutar lo que quería.
Lo mire, y le hice tres preguntas: ¿Quieres saltar? ¿Te gustaría disfrutarla? ¿Confías en mí? 

Las tres veces me dijo que sí. Luego le dije: mira la cama saltarina e imagínate que ya estás adentro como saltas y disfrutas (solo sonrisa expresaba en su rostro). Ahora ingresa, se puso tenso y le dije, confía hijo, tú puedes, y se decía: sí puedo, sí puedo sí puedo… y de pronto… estaba saltando feliz!!

Cuántas veces queremos hacer algo y el miedo nos paraliza, meses, años!. Sabes, he aprendido que nuestra mente es tan poderosa que en lo que te enfocas vives.

Piensa un minuto en tu vida, ¿Quieres estar mejor? ¿Quieres realmente surgir más como ser humano?, ¿quieres surgir más como profesional? Entonces comienza a enfocarte en aquello que deseas, imagínalo, escúchalo, siéntelo, date el permiso de empoderarte con tus propios pensamientos y actúa.

Recuerda que solo tú eres el responsable de tu destino!


Y si deseas que tus hijos o las personas que amas estén mejor, comienza por ti!
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viernes, 7 de octubre de 2016

14. Jugando tenis en la sala

Recuerdo cuando mi Gabriel tenía 4 años, quería jugar “tenis” y era de noche, y yo me dije ¿y por qué no? Y jugamos un momento en el pasadizo de la sala, al final me dijo: gracias mamá por hacerme feliz.

Ellos no buscan el lugar y el momento adecuado, ellos simplemente se dejan llevar por lo que sienten. De alguna manera deberíamos ser como ellos, dejarnos llevar por lo que sentimos. La vida, los prejuicios, la rutina, y las “razones” nos envuelven de tal manera que muchas veces no disfrutamos el día a día porque esperamos algo “diferente” o un “momento especial” para hacerlo, cuando lo diferente y especial lo podemos hacer aquí y ahora con nuestros pensamientos.

Podemos darle cada día un momento especial a nuestros hijos,  con pequeños detalles podemos enseñarles a que sí se puede ir por nuestros sueños.

Deja de envolverte por la rutina, evita pretender que ellos entiendan y se pongan a nuestro nivel de adultos, por el contrario, pongámonos a su nivel, y démonos un chanche, no solo a ellos sino a nosotros mismos, esa píldora de amor diaria es increíblemente satisfactoria.

Y si no tienes hijos, pues date el permiso de hacer algo por ti cada día, algo que te guste, algo ordinario que puedas convertirlo en extraordinario.


¿Cierto que es simple? Entonces ¿qué esperas?
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lunes, 3 de octubre de 2016

13. Su primera matiné

Hoy recordaba cuando llevaba a mi Luis Alonso a las matinés, él era muy introvertido, si bien le gustaban las fiestas cuando lo llevaba estaba siempre entre mis piernas, y si alguna animadora se le acercaba, lloraba...por esa razón, recién cuando cumplió cuatro años le organicé la mega fiesta. A él le encantaba el personaje de Diego Go, y lo preparé como tres meses antes, diciéndole que Diego Go y Dora La Exploradora vendrían en persona a su cumpleaños, y cada día previo a su cumpleaños lo animaba. y cuando el día llegó, grande fue mi sorpresa.

Mi hijito por primera vez bailó en una matiné, el creyó que eran los personajes reales y se sintió muy feliz, hubo mucha gente y al día siguiente cuando despertó sus primeras palabras fueron: Mamá, gracias, me siento muy feliz!!
Wow, sentí una emoción enorme, y desde ahí mi hijo cambió, bailaba en las matinés, no era el súper extrovertido pero disfrutaba su momento.

En nuestras vidas cuando queremos algo, lo “miramos” con timidez, de repente por miedo, pero una vez que te atreves a dar el primer paso, la sensación de satisfacción es enorme, y una vez más me doy cuenta que necesitamos dar el primer paso, solo el primer paso.

Muchos queremos mejorar nuestras vidas, pero todo queda en pensamiento, y “ponemos” razones, todas buenas para posponerlo, entramos en una zona de confort, y nos enfocamos en lo que vivimos día a día y no en lo más importante, nuestro interior que es el punto de partida para éxito que deseas tener.

¿Quieres tener éxito económico? Comienza por limpiar “tu casa” (tu interior), ¿quieres ser feliz? Comienza por limpiar “tu casa”, ¿quieres lograr una meta? Comienza por limpiar “tu casa”.

Muchos quieren obtener algo, pero pocos van por ellos… ¿dónde estás tú?


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lunes, 26 de septiembre de 2016

12. Ellos aprenden lo que ven no lo que les decimos

Nosotros los padres, queremos lo mejor para nuestros hijos, quisiéramos evitarles todo dolor físico o emocional, porque queremos que sean felices, y cuando no lo son, sufrimos más que ellos, hacemos todo y de todo y muchas veces no lo logramos generándonos frustración.

A veces lidiamos con nuestra propia vida y encima queremos cargar en nuestros hombros sus penas, sin darnos cuenta que eso nos nubla y no nos permite “ocuparnos en una mejor solución” sino por el contrario nos preocupamos y angustiamos.

Yo amo a mis hijos, con toda mi alma y quiero lo mejor para ellos, y como seres humanos a veces tienen sus conflictos internos y por más que intento “abrirle su cerebro” para que vean la vida de una mejor manera, no siempre lo logro.

Yo aprendí muchas cosas a través del dolor y mucho sufrimiento, ¿qué me hace pensar que ellos aprenderán solo con las experiencias bonitas? El amor de padres nos ciega!

Ahora entiendo que inclusive nuestros hijos tienen un proceso de aprendizaje, de madurez y sabiduría. Como papás podemos darles lo mejor, pero evitemos “imponer”, por más que le digamos: no toques la rosa, tiene espinas y te puedes hincar, no entienden lo que significa hasta que tocan las espinas y se hincan.

Cada quien ha de vivir su propia experiencia y sacar su aprendizaje, son nuestros hijos, estemos con ellos, ayudémoslo, pero evita cargarlo en tus hombros. ¿Quieres ayudarlo? Primero tú tienes que estar bien, pues nadie da lo que no tiene, no pretendas ayudar sino sabes ayudarte a ti misma…

No les digas que luchen por lo que quieren, por tener lo mejor, cuando tu estás metid@ en el lodo de la angustia o sufrimiento.

Finalmente nuestros hijos repiten y aprenden en su propio proceso y momento no lo que les dices, sino lo que les demuestras.

¿Qué ejemplo le estás dando?


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viernes, 23 de septiembre de 2016

11. Nuestras palabras, nuestros hijos

Hace algunos meses fui con mis hijos al Club, nos alojamos en un bungalow. Éramos varias personas por eso yo dormía con mi Gabrielito en una cama de plaza y media. Al dormir lo abrazaba pues tenía temor que se cayera de la cama.

Un momento estuvo muy al filo y lo jalé hacia mí, él se despertó y le dije: Hijito ven más hacia mí para evitar te caigas de la cama, y el medio dormido me dijo: “mamá no me voy a caer, yo estoy protegido por ti!

La verdad me asombró gratamente su respuesta, y me di cuenta una vez más lo importante de nuestras palabras.

Cada vez que mi Gabrielito me dice que le tiene miedo a algo, yo siempre le digo  que él está protegido por mí, que yo estoy en su corazón y que lo amo, que siempre le irá bien  y que por eso debe confiar en sí mismo.


Una vez más me di cuenta de la importancia de nuestras palabras,  si los alimentamos con amor, si evitamos infundirles nuestros temores, si los dejamos actuar con libertad, sin dejar de vigilarlos, ayudaremos a que nuestros hijos sean más libres, más confiados, más seguros y por lo tanto serán más felices y el mundo será mejor.
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lunes, 19 de septiembre de 2016

10. Nuestros hijos imitan lo que ven de nosotros

Cuando estuve en Disney con mi gemela y con mi Luis Alonso, fue una aventura increíble, él a  sus cortos 7 años quería subirse a todas las montañas rusas posibles.
Sinceramente a mí me daba pavor cualquier montaña rusa, pero estaba su tía dispuesta a subirse a cualquier montaña rusa con él, así que no me preocupaba.

Recuerdo mucho, que estábamos haciendo cola para que ellos se subieran a la primera montaña rusa, y en eso mi hijo me dijo: “mamá, súbete con nosotros”, y yo le dije: “no hay forma, no me gusta, tengo pánico, no puedo”, y en eso él me dijo: “mamá, siempre me dices que enfrente mis temores, ¿Por qué no enfrentas los tuyos?”. Para mí fue como un baldazo de agua fría, ¿Qué respuesta había ante eso? ¿Qué ejemplo le daba a mi hijo? El me dio una gran lección: Enfrenta!

Es cierto que estaba aterrorizada, pero lo hice! Debía ser consecuente, y aprendí que nuestros hijos no siguen lo que les decimos, sino los que nos ven hacer.

A veces no existe una armonía entre lo que decimos y hacemos y el ejemplo es el que arrastra. ¿Queremos una vida mejor para nosotros? ¿Queremos una vida mejor para nuestros hijos? ¿Queremos una vida mejor en nuestro entorno? Pues debemos ser el ejemplo. A veces es difícil, pero si pensamos en eso, nos apoyamos en “es difícil” y ni siquiera lo intentamos, y sin darnos cuenta, nos quedamos en una zona de confort que no nos hace feliz.


¿Dónde estás tú? En el grupo que dice: “es difícil, trato pero no puedo”; o en los que se olvidan del “tratan” y simplemente lo hacen!
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viernes, 16 de septiembre de 2016

9. La sobreprotección de nuestros hijos


Hace poco me escribió una mamá contándome como se sentía por haber sobreprotegido a su hija y las consecuencias que esto ocasionó.

Me hizo recordar cuando mi Luis Alonso tenía un año y comenzaba con sus primeros pasos.  Yo tenía muchos temores, y sin darme cuenta lo recontra sobreprotegí, yo quería que mi hijo sintiese de manera tangible mi amor cada momento, y sí que lo logré pero también le trasladé mis temores generando inseguridad.

Al ser consciente de esto me sentí muy culpable, y la culpa por dentro carcome, y es que tenía apenas 3 o 4 años. Recuerdo que lo llevé donde una gran psicóloga que hasta hoy recomiendo (Silvia Revilla), y ahí entendí que si quería que mi hijo recobrara su seguridad, primero tenía que dejar de sentirme culpable, y  tenía que trabajar en mis temores. Fue muy duro, porque con la primera persona que tenía que enfrentarme era conmigo misma.

Nadie trae un hijo al mundo para perjudicarlo, como mamás queremos darles lo mejor, y le damos lo mejor desde lo que aprendimos o interpretamos, nuestro motor es el amor y por ese amor, comencemos por perdonarnos. Es el primer paso, perdónate por tus errores!

¿Deseas cambiar ese sentimiento? ¿Deseas sentirme mejor con esa experiencia? ¿Quieres hacer algo por tu hijo? Comienza por perdonarte, pues la culpa es como una venda en los ojos que no nos permite mirar con transparencia.

Yo en este camino aprendí que sí podemos liberarnos y que si piensas que es difícil jamás avanzarás. Primero ocúpate en ti antes de querer hacer algo por tu hijo, nadie da lo que no tiene, “un manco no le puede dar la mano a otro manco”. Así que construye tus manos, tú puedes! Perdónate y libérate. Sí se puede.

Sin culpa, la sabiduría te llega, créeme, te llega.


Te invito a que mires este video, estoy segura te ayudará.


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martes, 13 de septiembre de 2016

8. Como el primer día de clases

Hoy quiero comenzar mi día expresando mi agradecimiento a mis clientes que vienen cada día a mi Oficina de Coaching. Gracias a todos por escribirme inbox, por leerme, me encanta, pues yo también aprendo de ustedes.

Hoy recordé el primer día de clases de mi Luis Alonso, apenas tenía 1 año 8 meses, hace ya como 11 años.  Salió emocionado de la casa, con su uniforme y con su lonchera, pero cuando llegamos al Nido, simplemente no quería entrar, recuerdo que entré con él y me quedé por varios minutos acompañándolo para que se sintiese seguro, y luego lo dejé. Pero, ¿qué creen? No me fui, estaba tras la ventana mirándolo, ansiosa y preocupada porque quería obviamente que todo el tiempo esté feliz, creo que me quedé como un par de horas, observándolo, luego estuve rondando el Nido hasta la hora de salida, yo tenía mucho miedo, era algo nuevo para él, y también tenía miedo que las profesoras no lo trataran con el cariño adecuado para mí. Yo estaba a la expectativa, si algo le hacían, las garras me salían. Finalmente mi hijito estuvo tranquilo y de ahí salió feliz! Y ¿qué pasó conmigo? Si bien tenía la emoción de esa nueva experiencia, no disfruté todo el proceso, porque estaba llena de temores, era mi bebé y se lo estaba dejando a la “vida”.

Qué curioso, a veces eso también nos pasa en otras situaciones, cuando se trata de emprender algo nuevo, algún proyecto, y sobre todo cuando es algo que nos apasiona,  tenemos mucho miedo “echarlo andar”, porque es nuestro “bebé” y tememos que “no camine bien”, y qué hacemos muchas veces, solo nos permitimos disfrutarlo en nuestra imaginación, por el miedo, por la ansiedad, y si lo echamos andar,  estamos tan angustiados en el proceso, que las cosas no caminan, o se caen, y no nos damos cuenta que cuando embarramos nuestros proyectos o sueños con temores y ansiedades, nuestra mente no está enfocada en el sueño sino en los miedos y eso es lo que hace que en el camino se detenga, y entonces, no son las circunstancias, sino, nosotros mismos que interiormente no estamos lo suficientemente fortalecidos para ir con coraje y no aprendemos a veces a disfrutar el proceso que es lo más importante y que por increíble que les parezca es el disfrute del proceso lo que realmente nos hace tocar nuestro sueño.

Yo por muchos años solo lo “disfrutaba” en mi imaginación, pues tenía muchos “peros” y todos válidos, pero gracias a las herramientas de la Programación Neurolingüística  (PNL), pude disminuir y en algunos casos eliminar muchos temores que me impedían avanzar.

¿Qué haces tú? ¿Disfrutas el proceso de lo que emprendes? o por los temores que tienes ¿Lo disfrutas en tu imaginación? Lo que realmente quieres ¿Lo estás haciendo? Y si aún tu respuesta es “no”, ¿Harás algo por ti?, o ¿Seguirás esperando que la vida pase?


Recuerda algo, no importa qué estés viviendo ahorita, si realmente lo deseas, lo puedes lograr.
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viernes, 9 de septiembre de 2016

7. Aprendamos a ser como los niños

Se dice que todos tenemos un niño dentro, y ¿Qué es ser un niño? El niño es un ser libre, se deja llevar por lo que quiere, no se pregunta si es correcto,  si quiere lo hace, no piensa en que va a decir la gente o en cuanto será su esfuerzo o en qué vergüenza le da, solo disfruta su momento.

Nosotros los adultos a veces castramos a nuestros hijos sin darnos cuenta con nuestras palabras: “no lo hagas”  “te vas a caer” “quédate quieto” “no saltes” “no corras”, “no trepes”, “está en una matiné, ve dulces y corre para coger uno, y nosotros le decimos, no es el momento”… existe un rotundo NO en su cabecita cuando ni siquiera lo han intentado, y eso, sin darnos cuenta, a veces hace que crezcan inseguros.

Si lo cambiamos por: “sé que puedes hacerlo, solo ten cuidado”, claro sin dejar de estar pendientes de ellos; si no es el “momento de coger el dulce” pues que pida permiso; si los alentamos a que sí pueden, crecerán seguros y si están en una situación que de repente no es para su edad, eviten decir no, ayúdenlo, pues eso aumentará su autoestima.

Y nosotros, aprendamos a ser como esos niños, sin tanto prejuicio, hagamos lo que nos nazca, baila, canta, ríe, salta, juega, sobre todo disfruta!!

Yo estuve en el Museo de Cera en México y entre tantos personajes, me encontré con el Chavo del 8 y con los personajes del cuento de los Tres Cochinitos, cada uno en un ambiente con sus canciones respectivas. Saben, me importo un pepino quienes estaban, lo disfruté como una niña, aunque parezca increíble esas pequeños disfrutes son una metáfora viva que te ayudan a darle punche y rienda a suelta a tus sueños, a tus metas.

¿Quieres lograr grandes cosas? Atrévete hacer cosas pequeñas primero. ¿Qué dices? ¿Te animas a “soltar” ese niño que tienes dentro una vez por semana?

Recuerda, tus hijos no hacen lo que les dicen, repiten lo que ven de ti!



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lunes, 5 de septiembre de 2016

6. Mi hijo y el árbol

Recuerdo que hace algún tiempo fui con mi hijo mayor al parque a jugar, y se quiso subir a un árbol que era medio difícil para trepar. No voy a negar que sentí un poco de nervios. ¿Recuerdan?, “es mi bebe” pero entiendo ahora que no debo decirle: “es peligroso”, “no se puede”, sería como limpiarle las manos sin que se hayan ensuciado. Por el contrario, tenía que darle ánimos, estar a su lado sí, pero no debía dirigirlo en donde tenía que poner cada pie, el debía hacerlo sólo!.

Yo solo le decía, tú puedes! Eres muy inteligente! y cuando sentía un poco de temor y pensaba en bajarse, le decía: enfócate en lo que quieres hijo, yo sé que puedes, eres más grande que tus temores. Y él comenzó a decirse: Si puedo, es fácil y lo estoy haciendo, si puedo, es fácil y estoy subiendo, y lo repetía una y otra vez... hasta que subió a donde quiso.

Lo miré y le dije: vez que puedes, eres un campeón, estoy orgullosa de ti... él simplemente estaba feliz. Y estoy segura que si sigo fomentando eso, cuando sea grande, tomará la vida así... irá por donde realmente desea ir, no por donde sus temores lo quieran dirigir.

Me pregunto qué hubiese pasado si yo le hubiese dicho, no lo hagas, es peligroso, qué miedo, estás loco, te puedes caer, finalmente, es simplemente un árbol… siendo un niño no hubiese subido, y ¿cómo creen que sería de grande? Sería una persona insegura o temerosa, incapaz de ir hacia donde quiere.

Y es que eso nos pasa en la vida con cosas simples, “nos da roche”, “nos da vergüenza” y lo peor, nos quedamos “contemplando” lo que queremos y no lo tocamos, porque nos invade nuestros pensamientos de: ¿podré yo? ¡Qué difícil!, ¡qué miedo!

Te propongo algo, piensa en algo que deseas hacer y si te da temor, “estate presente” en las cosas que te dices, en las cosas que te imaginas y en lo que todo eso te hace sentir, es más escríbelo,  y luego escríbeme por inbox y te voy a regalar una técnica para que aprendas a eliminar ese tipo de pensamientos. Evita pensar, qué vergüenza, cómo le voy a contar! Por vergüenza nos perdemos cosas buenas, yo he sido un manojo de miles de cosas y cuando decidí dejar la vergüenza atrás, me liberé. Estoy aquí para ayudarte en lo que pueda, pero es tu decisión.


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jueves, 1 de septiembre de 2016

5. Mi primer embarazo

Hoy recordaba la primera vez que salí embarazada, fue un embarazo no programado, pues recién me había casado, fue una gran sorpresa y también una gran felicidad. Me entusiasmé mucho con el hecho de ser mamá. Recuerdo que fui a mi primer control y apenas y se veía el punto de implantación, a los días, tenía un pequeño sangrado, me asusté mucho y el doctor me dijo que solo había que esperar a ver la evolución y me dio descanso médico; yo le pregunté cómo sabía yo si es que lo estaba perdiendo y él me dijo que  de darse el caso sentiría un dolor intenso en la cintura.

Yo me quedé en cama como 15 días, leía sobre maternidad, me movía tan solo para ir al baño, así pasaron como 20 días, sin dolor intenso pero con un pequeño sangrado. Mi sangrado cesó y decidí tener otra opinión, me fui ilusionada  con mi vhs en aquel entonces para la grabación de mi primera ecografía, tenía para ese entonces dos meses y medio. Cuando me hicieron la ecografía, grande fue mi sorpresa cuando la ecógrafa me pregunto: Señora, usted está embarazada?. Sentí una tremenda impresión, claro que sí! le dije, ya tengo dos meses y medio. Y ella me dijo, señora le sugiero que vaya donde el ginecólogo…

No saben, el dolor inmenso que pude sentir en ese momento, sentí como si hubiese estado corriendo y corriendo feliz y me choqué con una gran pared que no vi.. Estaba desconsolada. No sabía que había perdido a mi bebe, el crecimiento se detuvo y por eso no hubo ese dolor intenso.

La tristeza me invadió inmensamente, no quería ver a nadie, no quería hablar con nadie, poco a poco con el pasar de las semanas, me calmé, solo que por dentro me quedó esa espinita de querer ser mamá, y me obsesioné, a la vez que buscaba embarazarme, cada día incrementaba mi ansiedad, y mi desilusión cuando mes a mes no había embarazo.

Eso a veces nos pasa en nuestra vida, estamos encaminados hacia algo, o estamos felices porque tenemos algo y de pronto, por alguna razón, eso se nos va de la mano, y que hacemos? Nos desilusionamos, nos entristecemos, y claro, somos seres humanos con sentimientos, el tema es cuando esa tristeza, se convierte en temor o ansiedad y forma parte de nuestra vida, impidiéndonos seguir nuestro camino. A veces nuestro camino está al lado de nosotros pero nuestros propios temores nos alejan.

Cuando me di cuenta que había caído en un circulo sin salida, decidí calmarme y pensé que el bebé llegaría cuando tenga que llegar, y así fue, ese mes que interiormente me sentí tranquila, Dios, me bendice con un bebé hermoso que ahora tiene 13 años.
Pregúntate si es que hay dentro de ti esos “temores” o esas “creencias” que te alejan de tu camino. Si estás en tu camino, excelente!!! Pero si no… evita pensar en las situaciones externas que te alejan, pues muchas veces lo que nos aleja está dentro de nosotros mismos.

Y si no sabes cómo, solo escríbeme que con gusto te daré una herramienta que te aseguro puede ayudarte.


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lunes, 29 de agosto de 2016

4. Tu pedazo de torta quemada

Cuando cumplí 5 años, mi mamá hizo una gran fiesta, y preparó dos tortas, una para mí y una para mi gemela. Fueron dos tortas de payaso y tenía como adorno papel cometa. No recuerdo bien todo, lo que sí recuerdo es que cuando prendieron las velas para cantarnos el “Feliz cumpleaños” el cuello del payaso se quemó. Mi gemela dice que fue su torta, y yo digo que fue la mía. Finalmente no lo sé, lo cierto es que sentí que fue la mía,  me asusté mucho, me entristeció y me puse a llorar.  Mi mamá con su mirada creo que me quiso decir “todo está bien”.

Pensando en la vida, muchas veces nos pasa lo mismo, comenzamos con fuerza algún proyecto, lo vivimos con ilusión y cuando en el camino se nos “quema un pedazo de la torta” nos desilusionamos y peor aún “desertamos” y nos enfocamos más en el pedazo de torta quemada, que en la magnitud de nuestro proyecto cualquiera que sea.

La vida a veces te presenta “obstáculos o pedazos de torta quemada” para que te des cuenta que si realmente quieres algo, pase lo que pase, vas a continuar, y los “obstáculos” serán solo parte tu experiencia y crecimiento. Cuando se presentan los “obstáculos” muchos decimos: que difícil, no se puede, que miedo,  y si lo compartes con alguien, te dicen, ya ves, estás loco, déjalo. Y muchas veces nos quedamos a mitad de camino, responsabilizando a las circunstancias.

No son las circunstancias las que nos impiden tocar nuestros sueños, somos nosotros mismos, los que nos apoyamos en las “dificultades” para no seguir, por las razones que sean, todas válidas.

Solo quienes entienden que con la primera persona que debes quedar bien, es contigo misma, solo esas personas son las que tocan y viven sus metas. Los demás estarán siempre en su zona de confort aunque eso implique no tocar su felicidad.

Pregúntate, ¿dónde estás tú? Metido en una olla, en una vida que sientes que no es tuya y aunque a veces te queme ya te acostumbras al calor, finalmente es tu zona de confort porque la vida es dura, es difícil y da mucho miedo.
Sabes, la vida es dura y es difícil conseguir dinero en la medida que lo creas, la vida es difícil en la medida que no tengas el coraje de tomar los remos de tu propia balsa. A veces es más fácil dejarse llevar por la corriente. De ese tipo de personas hay muchas. ¿Dónde estás tú?¿A dónde quieres ir?, eso solo ¡depende de ti!.

Recuerda, no hay obstáculos, solo hay experiencias, y si tienes un sueño, haz lo que se necesite hacer para tener resultados.
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jueves, 25 de agosto de 2016

3. ¿Dolor o Sufrimiento?


Sé que a veces nos suceden situaciones que nos desagradan o nos entristecen, te pasa a ti, me pasa a mí, nos pasa a todos, y eso es parte de la vida.

Lo importante es no quedarnos “atorados” en esa situación, a veces nos quedamos ahí dándole vueltas a nuestras emociones, de repente de enojo, de tristeza, o de dolor. En ese momento pregúntate, qué de bueno puede ser esto para mí. Podrás decir “nada” qué de bueno puede haber en sentirse mal… pero si vamos un poquito más allá...sintamos ¿qué puedo aprender de esto? De repente a ser más tolerante, más paciente, mas compasivo, sentir de repente que puedo dar un paso más de sabiduría que la otra persona, y la manera es “soltando” eso que nos afecta y tomarlo como un aprendizaje para nuestra vida. Con esto no quiero decir que no nos afecte nada, sería lindo pero improbable.

Hay una diferencia entre “dolor” y “sufrimiento”. Dolor es cuando algo nos afecta por unos días, y el sufrimiento es permanente, puede haber pasado mucho tiempo pero lo recuerdo constantemente. El dolor cesa, el sufrimiento perdura.

Si interiorizamos cada día, que todo sucede para nuestro bien, aprenderemos  a que el dolor no se convierta en sufrimiento, sino en una herramienta de aprendizaje y sabiduría.

Te invito a que solo por hoy “sueltes” aquello que te molesta, tu corazón te lo agradecerá.


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lunes, 22 de agosto de 2016

2. Mi primer día de clases

Recuerdo mucho que mis papás trabajaban y me fui con Leticia, la nana de aquel entonces. Me llevó a mí y a mi gemela. No recuerdo muy bien la situación, pero sí recuerdo que cuando llegamos al Nido con nuestros mandiles plomos, mi hermana entró sin problema, en cambio a mi me dio mucho miedo y no quise entrar y solo me puse a llorar y llorar. Para mí, seguramente un lugar desconocido, gente nueva, experiencias nuevas. 

Lloré tanto a mis cortos 4 ó 5 años, que la nana solamente a mí me regresó a la casa. Y me dijo que si no quería que le dijera a mi papá, tenía que barrer todo el primer piso, para mí en aquel entonces era como barrer un edificio entero, y preferí barrer a enfrentarme a eso desconocido para mí.

Y vaya sorpresa me lleve cuando en pleno barrer por “alguna razón” mi papá como nunca ese día llegó a la casa antes que acabara la hora del Nido, y me encontró con la escoba en la mano.
Hasta ahorita recuerdo mucho esa mirada fija y penetrante, ¿qué me quiso decir? No lo sé, solo sentí una mirada acusadora y seria como diciéndome, ¿que haces ahí?.

Al día siguiente, no sé si fue mi papá o mi mamá, pero hablaron con la profesora, hasta ahora recuerdo, mi Miss Blanquita, me recibió con tanto amor que cuando entré al salón de clases, no quería despegarme de ella. Tengo la imagen de su mirada tierna, dándome confianza para que ese día, mi primer día de clases, sea feliz.

En la vida, muchas veces nos pasa lo mismo, por temor a lo desconocido, por temor a “dar un salto al vacío” e ir por lo que realmente queremos, preferimos “barrer un edificio”, seguir haciendo lo que “nos tocó vivir” hasta que llegue una señal, o una “mirada tierna” que nos dé confianza y coraje, aunque en nuestro interior haya una mirada seria que nos dice de cuando en cuando: ¿qué haces ahí?. Y a veces, se nos pasan los años sin darnos cuenta que esa mirada tierna, esa confianza y ese coraje existe dentro de nosotros, y que si está “lleno de polvo” aún podemos “barrerlo”, solo es cuestión de decisión!

Por eso te invito a que mires dentro de ti y te preguntes si estás donde quieres estar o si hay algo más que tu quisieras y que por miedo no tomas acción.
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miércoles, 17 de agosto de 2016

1. Y así crecí...


Hola, mi vida, como la de muchos no fue fácil, tuve muchos momentos felices, pero también muchos tristes, los cuales me hicieron caminar por la vida en muchas ocasiones de manera desorientada, lastimando sin querer a buenas personas, y sobre todo lastimándome a mí misma.

Desde niña, no tuve el hogar que todo niño desea. Mis padres dos personas maravillosas, a quienes amo, respeto y agradezco todo lo que hicieron por mí. Ellos como humanos también crecieron con sus mapas mentales y eso hizo que no tuvieran una unidad. Por eso cuando tenía 9 años mis papas se separaron y algo dentro de mí se quebró.

No sé si fue así, pero fue lo que interpreté, a pesar que vivía con mi mamá y mis hermanas, sentí que crecí sola, es como si me hubiesen metido a una piscina grande sin saber nadar y que me dijeron, quieres salvarte, chapotea, nada, haz algo o te ahogas.

Y así pasé mi infancia, aprendiendo a nadar como sea y en ese aprender como sea, recuerdo que cuando tenía 9 años me dije: “me demostraré a mi misma que el amor verdadero existe y que no hay necesidad de discusiones”.

Mi carencia, mi dolor hizo que idealizara las relaciones, me volví aprehensiva, seguro por temor a “volver a perder” y así pasaron los años hasta que llegué a mi adolescencia. ¡Vaya adolescencia!, estaba totalmente desorientada, no pensaba, era incapaz de conectarme conmigo misma, no sabía expresarme. 

Un día decía una cosa, y a la semana decía algo totalmente diferente, no me daba cuenta, estaba llena de contradicciones, viví momentos muy fuertes, tan fuertes que no quiero opacar estas líneas con tan triste experiencia, solo te puedo decir, que llegue un punto en mi vida que sentía que no merecía vivir, estuve mucho tiempo sumida en una depresión total, sentía que mi vida no valía nada, y a tropezones aprendí a pensar, a observar, a darme me cuenta que había un camino que solo dependía de mí.

Recuerdo mucho, que mi papa me decía: “Hija, tu vida, es tu vida, y la única persona que puede hacer algo por ti, eres tú misma; si tú tienes hambre y yo como, no voy a saciar tu hambre, entonces eres tú quien debe buscar alimentarse”… Qué sabiduría en sus palabras... Gracias papá, nunca te lo dije pero esas palabras a mis cortos 16 años, calaron profundamente en mi interior.

Sabes, HOY es un gran día, porqué? Porque estoy viva, porque tengo una nueva oportunidad para ser feliz, para seguir encontrándome conmigo misma. Porque mis errores me recuerdan que soy un ser humano vulnerable, que puedo equivocarme pero a pesar de eso puedo seguir recorriendo mi camino y que lo más importante no es evitar equivocarte, sino evitar detenerte, porque todo es un aprendizaje, aunque metamos la pata hasta el fondo, de eso también podemos aprender. 

Somos nosotros quienes elegimos, nos seguimos echando barrito a la cara recordando nuestros errores, o nos lavamos la cara con bastante agua y seguimos adelante.
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